Los dentistas y el cine entrevista a Beatriz Lahoz Fernández

Beatriz Lahoz Fernández es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de WhatsApp Image 2018-01-26 at 22.05.19Navarra Especialidad en Estomatologia Especialista en exclusiva en práctica privada en Ortodoncia Miembro Académico de la Sociedad Española de Ortodoncia Presidenta del Ilustrisimo Colegio de Odontologos y Estomatólogos de Navarra ( 2002 / 2013) actual Vicepresidenta Directora del Festival de Cine de Dentistas.

En el año 2013 pusimos en marcha un pequeño festival, “Cine y Dentistas”, cuyo objetivo era contar cómo el mundo de la odontología ha sido reflejado en el cine. Sabemos que el cine ha mimado la imagen del médico y desde el George Clooney de “Urgencias” al Harrison Ford del “Fugitivo” todos han sido hombres buenos. El médico, sea este neurocirujano, médico rural, o un licenciado en practices, corre con la mejor parte de la película.

¿Pero qué pasa con los dentistas?

Todavía el cine balbuceaba cuando Charlot ya iba al consultorio de un dentista y, con  la sabiduría proverbial del gran Chaplin, ya se intuía en su mirada que el peligro de la profesión era el intrusismo. Él mismo sacaba partido del llamado gas de la risa usurpando el puesto al verdadero dentista. Más tarde, Alfred Hitchcock, el cineasta que mejor plasmó el miedo, tuvo también su momento de gloria para acercarse al odontólogo. El autor de “Psicosis” ideó en “El hombre que sabía demasiado” su pequeña venganza contra la profesión. El mago del suspense cuyas películas atemorizaban a todo el mundo dejaba al descubierto un miedo más cotidiano y  popular: el miedo del paciente ante el sillón del dentista. Otro buen cineasta, Roger Corman, se acercaba a la sala de espera con ritmo musical en “La tienda de los horrores”. Pero la palma del retrato más encarnizado se la lleva Brian Yuzma en el “Dentista” donde un brillante profesional lleno de éxito deviene en su desarrollo en un psicópata al estilo de Hannibal Lecter.

Por oscuras razones el cine, durante mucho tiempo, ha mirado a los odontólogos con mirada medieval y temor atávico. De nada ha servido que hace 5000 años los egipcios comprendieran que la felicidad de los seres humanos dependía en buena medida de la salud de sus dientes. Ya casi nadie recuerda que Escolapius, icono de la medicina en la Grecia Antigua, dedicase su conocimiento a extraer los dientes enfermos para aliviar el dolor de sus pacientes. Y por supuesto nadie parece reconocer que Aristóteles invirtiera su atención en aleccionar a sus conciudadanos sobre el saber y cuidar de sus dientes.

En numerosas ocasiones el cine ha preferido echar mano del tópico. Es curioso, pero la conquista del Oeste y el nacimiento de EEUU están inundados de imágenes de dentistas “necesarios”, y aunque muchos eran poco recomendables algunos eran hombres buenos. Recapitulemos: los dentistas somos los malos de la película, psicóticos, traidores, sádicos, borrachines… y caros.

Tampoco el cine español ha sido más benigno. Por ejemplo, el cineasta Pedro Almodóvar en su película “¿Qué hecho yo para merecer esto!” da una imagen poco halagadora de nuestra profesión.

Sin embargo, en la actualidad hay numerosas películas que dan una visión mucho más realista y satisfactoria de los odontólogos. Y buen ejemplo de esto son muchas de las cintas que hemos proyectado durante los cinco años que llevamos realizando el Festival. En esta sexta edición CIDE acerca hasta la Filmoteca de Navarra tres títulos que corresponden a tres momentos muy diferentes, cronológicamente hablando, y a tres espacios geográficos muy distantes entre sí. “Crónica de un ser vivo”(1955), de Akira Kurosawa; “Cautivos” (1994), de Angela Pope; y “Mujeres de El Cairo” (2009), de

Yousry Nasrallah, pertenecen a ese cine venido desde Japón, Estados Unidos, y Egipto, respectivamente, y en cuyo argumento profesional la odontología ocupa un lugar relevante.

Desde sus primeras imágenes, “Crónica de un ser vivo” nos muestra el trabajo del doctor Harada, un dentista que acabará convertido en mediador de un conflicto familiar en una época en la que todavía el miedo a la amenaza nuclear tenía una importante influencia en Japón. Por su parte, la realizadora Angela Pope presenta una faceta muy singular de la profesión al centrarse en una odontóloga que atiende a los presos en el interior de la propia prisión. Finalmente, la película del director egipcio Yousry Nasrallah, titulada “Mujeres de El Cairo”, se centra en una historia contemporánea en la que, por medio de un programa de televisión, conoceremos algunos aspectos de la sociedad egipcia a través de los ojos de una serie de mujeres, entre ellas una dentista.

Más de cincuenta años separan a las tres películas de esta sexta edición, y en este tiempo tanto la odontología como el cine han cambiado mucho técnicamente, pero siguen haciendo buena pareja.

Confiamos en poder seguir llevando adelante este Festival, compartiendo tanto con los profesionales como con el público en general esta historia de amor y desamor entre el cine y la odontología.

 

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