¿ES LA MENTE CAPAZ DE ENFERMAR A NUESTRO CUERPO? HABLEMOS DE LOS HIPOCONDRÍACOS

images¿Alguna vez ha creído sentir los síntomas de la enfermedad sobre la que estaba leyendo un artículo? Seguramente, gran parte de los lectores os encontráis ahora mismo respondiendo con un Sí rotundo. De ser así, ¿deberíais consideraros hipocondríacos?

Una persona con trastorno hipocondríaco muestra una preocupación terrible ante la posibilidad de padecer una enfermedad grave. Ante esto, desencadenan una ansiedad de manera persistente aunque existan evidencias médicas que indiquen lo contrario (Morrison, J. 2014). La exhausta observación y la remisión  de cualquier cambio a causas negativas, son características propias de este trastorno.

Cabe decir que, la última versión del Manual de Diagnóstico Clínico de los trastornos mentales (DSM-V) ha dejado de lado el término de trastorno hipocondríaco para dar lugar al trastorno de ansiedad por enfermedad (TAPE), debido al carácter ofensivo asociado al primero de éstos.

No debemos olvidar que las percepciones de nuestra salud pueden oscilar entre la despreocupación total, pasando por escalas intermedias hasta llevarlo a índices de preocupación extrema. Por este motivo no debe alertarse si alguna vez se ha angustiado por su estado de salud, pero sí debería hacerlo si lo hace de manera permanente.

Muchos, de la misma manera que yo, debéis estar pensando sobre el papel que juega internet ante este trastorno mental. Internet es una gran fuente de información, el cual se percibe como peligroso en el momento que una persona hipocondríaca tiene a su alcance gran cantidad de información en la que su rigurosidad científica no está constatada. Hay muchas páginas que hablan sobre enfermedades, síntomas y tratamientos que son de fácil acceso y sin filtro, en el que la persona hipocondríaca podría estar haciendo un mal uso, llevándolo a generar autodiagnósticos equívocos.

Sería interesante plantearse saber si la responsabilidad de desarrollar dicho trastorno recae sobre causas genéticas, el entorno en el que se crece, o bien en ambas. Sin embargo, sí que hay algo de lo que debemos responsabilizarnos la sociedad: la importancia de ayudar a estas personas a tener el mejor pronóstico posible, empezando por evitar etiquetarlos de hipocondríacos, pues esta palabra tiene una connotación negativa que lleva a estos sujetos a aislarse de la interacción social agravando el problema.

Cristina Cano Olivar

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